lunes, 3 de diciembre de 2012

Collar colgante Pavo Real - con fábula

La presente historia, real como la vida misma, ocurrió en el madrileño parque de La Fuente del Berro. Bajo el porche del vetusto palacete un pavo real se enamoró de una paloma común. No puede haber mayor contraste: el pavo real, casi un animal mitológico, poético, con sus colores imposibles, sus movimientos elegantes... y la paloma, urbana, con su plumaje neutro y sus andares de gallina boba.

Sus congéneres preguntaban al pavo "¿Pero, qué ves en ella?" y él, para justificar su amor se arrancaba plumas de la cola, adornaba con ellas a su amada y respondía:
- Es distinta a las demás palomas, mucho más hermosa que ellas.

En su afán por hermosear a la paloma, el pavo acabó perdiendo todas sus características plumas y sufriendo de terribles dolores ya supondréis donde... pero no le importaba, lo hacía por amor y sabía que este merece cualquier sacrificio.
Por su parte, la paloma se sentía incómoda, adornada con plumas que no le correspondían, abrumada por aquel exceso. Así que se decidió a hablar con su amado seriamente:
- No sé si me amas por lo que soy o por lo que de tí has puesto en mí. Yo no soy esta, no tengo estas hermosas plumas y nunca las tendré. Si esto es lo que quieres - dijo quitándose los postizos - quédatelo, pero no me cargues a mi con ello.
El pavo entonces se dio cuenta de que aquella paloma, pequeña y fea, urbana, con su plumaje neutro y sus andares de gallina boba era lo que el amaba, tal como era, sin necesidad de más adornos.
Y así, cuando los demás pavos le preguntaban "¿Pero, qué ves en ella?", él respondía:

- La veo a ella y así, la amo.

Podría haber sucedido de otra forma, quizá el pavo, recuperadas sus plumas se dio cuenta de que realmente no amaba a la paloma y acabó buscándose una guapa pava real... pero mis historias las escribo desde mi isla (ya sabéis, Nunca Jamás), donde el amor y la justicia siempre triunfan. Para finales tristes ya está la vida...